Casi ninguna empresa del ramo lo sabe. No es descuido: su sistema contable no lo puede calcular, porque solo conoce a los clientes que ya son clientes.
Sin costo y sin compromiso. Se lo entrego aunque no avancemos.
Le pidieron crecer un porcentaje este año. ¿De dónde va a salir? ¿De qué municipio, con qué cliente, con cuánto presupuesto?
¿Está vendiendo con margen o solo facturando? ¿Cuánto margen se fue en descuentos que nadie autorizó por escrito?
¿A cuántos de sus clientes no los ha visto nadie en los últimos tres meses? Un cliente no avisa que se va: primero compra menos seguido.
Cuando pierden una venta, ¿por qué la pierden? Casi todos contestan "por precio". Cuando se mide, casi nunca es eso.
No es un sistema de captura. Nadie va a capturar nada dos veces y no se toca su contabilidad.
Doce preguntas del consejo, la dirección y la gerencia de ventas, contestadas con el dato de su propia operación. Cada número con su semáforo y con qué hacer escrito al lado.
Su venta contra la superficie sembrada de los cultivos que consumen sus líneas, municipio por municipio. Cuánto vale subir un punto de participación, y en qué municipios de sus zonas no tiene un solo cliente. Esto es lo que ningún sistema contable puede calcular.
La razón de pérdida capturada en categorías cerradas. Y cuando su vendedor diga que el competidor bajó el precio, en esa misma junta va a saber si es cierto, dónde, y cuánto cuesta responder.
Los mismos números escritos para su semana: a quién visitar, a quién cobrarle, qué clientes se están apagando. Si no le sirve al vendedor, no lo alimenta — y entonces tampoco le sirve a usted.
Sus facturas electrónicas y los reportes que su sistema ya genera —CONTPAQi, Aspel o Microsip—. Se entregan en Excel, como los baja hoy.
Superficie sembrada por municipio del SIAP y costos de producción de FIRA. Es el denominador que le falta para saber su participación.
Un solo archivo que abre en cualquier navegador, sin internet y sin instalar nada. Su información se queda en su computadora.
Fuentes públicas: SIAP · Cierre agrícola municipal (Secretaría de Agricultura) y FIRA · Agrocostos. El tablero indica, cultivo por cultivo, qué cifras están verificadas contra fuente y cuáles son estimaciones.
Un promedio entre dos personas no es un promedio: es media resta. Publicarlo de todos modos se ve muy bien y no dice nada — y el día que usted descubre un número inventado, deja de creer los otros cuarenta y siete que sí estaban bien. Por eso el tablero detecta solo cuántos vendedores tiene y apaga la lectura que a esa escala no significa nada, con la razón escrita al lado.
Se instala completo. Todo lo que sale de sus facturas y del SIAP funciona igual: participación municipio por municipio, margen real, cartera, clientes que se están apagando, razones de pérdida. Cuatro comparaciones entre vendedores quedan apagadas y en su lugar aparece la versión simple que a ese tamaño sí aguanta —la brecha exacta entre uno y otro— más cuántas observaciones faltan para encender la completa.
Se encienden las cuatro: dispersión de carga entre el equipo, qué tan bien pronostica cada quien, cuánto vende de más un distribuidor formado frente a uno que no lo está, y el antes y después de la asesoría técnica en el mismo cliente. Es el mismo archivo: la diferencia no es lo que le vendo, es que a esta escala ya hay con qué calcularlas.
El precio se ajusta al tamaño del equipo y al trabajo de implementación. Se lo digo en la primera llamada, ya con sus municipios enfrente.
Con datos públicos del SIAP: cuántas hectáreas de sus cultivos hay en los municipios donde opera y cuánto vale eso en insumos al año. Se lo entrego aunque no avancemos.
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